La Fe según la Biblia

Cuando pensamos en la definición bíblica de la Fe siempre repetimos de memoria el verso 1 del capitulo 11 de hebreos: Ahora bien, la fe es la certeza de lo […]

Cuando pensamos en la definición bíblica de la Fe siempre repetimos de memoria el verso 1 del capitulo 11 de hebreos:

Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

La fe abarca las esferas de lo venidero y lo invisible.  Ambas al hombre que mide la realidad a través de sus sentidos le producen ansiedad, intranquilidad e incertidumbre.

Lo venidero

Con respecto al futuro utiliza el término griego “Hupostasis” (certeza) que significa estar abajo, apoyo. Es una esperanza fundamentada que permite disfrutar hoy lo que tendremos mañana.  No es un salto irracional al vació sino que se basa en las promesas de Dios.

Como dice Romanos 4:18-21 hablando de Abraham

“El creyó en esperanza contra esperanza, a fin de llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia. Y sin debilitarse en la fe contempló su propio cuerpo, que ya estaba como muerto puesto que tenía como cien años, y la esterilidad de la matriz de Sara;  sin embargo, respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo.”

La frase “esperanza contra esperanza” la podemos parafrasear “esperanza en lo que veía contra la esperanza basada en su fe”, esta interpretación es corroborada por el contexto. Las posibilidades humanas, su cuerpo como muerto y su esposa estéril (griegro nekrosis) , contra la promesa de un Dios poderoso.

Lo invisible

Cuando hablamos de lo invisible, utiliza “Elenchos” (convicción) persuasión, reprender, se traduce también redargüir (2 Timoteo 3:16). Tiene el sentido de demostrar una verdad con evidencias.  No se limita a la posible, sino que penetra en lo imposible. Un ejemplo de esta fe en acción, 1 Juan 3:1

Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a El.

El Padre nos otorga el titulo de Hijos y lo somos en la actualidad pero, el mundo no lo ve ni lo comprende.

Conclusión

La fe nos permite dar razones de nuestra fe, como Pedro nos pide en 1 Pedro 3:16

“sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia;”

No tenemos una fe reñida con la inteligencia. Es más sabio confiar en el poder y la veracidad del Dios soberano que en la inteligencia humana.